¿Cómo podemos mejorar la postura cuando nos sentamos frente al ordenador o estudiando?
Patricia López Barceló
Socialmente, se ha extendido el pensamiento de que una buena postura cuando estamos sentados es aquella en la que tenemos la espalda completamente recta con las caderas y las rodillas a 90º. Pero lo cierto es que la mejor forma de mantener una postura correcta es ir cambiándola con cierta frecuencia. Debido a que cada vez pasamos más tiempo sentados, estudiando o mirando pantallas, es muy importante para nuestra salud sentarnos correctamente. Los profesores de Fisioterapia de la UMH Sergio Fernández y Carlos Lozano aconsejan que, cuando estemos frente a un ordenador, evitemos agachar hacia delante la cabeza o replegar los hombros hacia dentro, sin olvidarnos de vigilar frecuentemente la zona de la espalda baja (lumbares).
Además, nos dan un truco para mejorar nuestra postura sin esfuerzo: sentarnos bien sobre los isquiones, que son los huesos que tenemos justo debajo de los glúteos (el ‘trasero’). De hecho, si colocamos los glúteos hacia atrás, estaremos sentados sobre esos huesos y notaremos cómo automáticamente nuestra espalda se corrige y se endereza sola, como podemos observar en la siguiente imagen.

Recomendaciones profesionales
Lo aconsejable, si pasamos mucho tiempo sentados, es levantarnos cada hora para ‘estirar las piernas’, pero como no siempre podemos hacerlo, los profesores de la UMH Sergio Fernández y Carlos Lozano recomiendan, de vez en cuando, mover la pelvis y los isquiones hacia delante y hacia atrás (anteversión y retroversión). Para evitar que los músculos de la espalda se relajen y, así, cuando nos levantemos de la silla, podamos controlar toda nuestra espalda para protegerla de desequilibrios.
La propiocepción y la postura
Lo más común cuando mantenemos mucho tiempo posturas forzadas o con mucha flexión, son dolores en la espalda, en el cuello y en la zona de las lumbares. Estas molestias que aparecen momentáneamente se pueden resolver con estiramientos y la corrección de la propia postura. No obstante, no debemos dejarlas pasar porque, también, podrían desembocar en dolores crónicos si esa ‘mala postura’ se convierte en un hábito.
Si esto sucede, podemos sufrir un desgaste anormal en la superficie de las articulaciones, presión en los ligamentos que las fijan a la columna, distensión (“tirón”) muscular, trastornos por esfuerzo excesivo y, por supuesto, más dolor.