La investigación examina datos recopilados durante más de 16 años en 47 provincias. Más del 60 % de las especies de aves o murciélagos registradas en la península han sido halladas muertas por colisión en parques eólicos.
El mismo sensor que permite detectar el frío está implicado en el control de la impulsividad y protege frente a síntomas afectivos. Este receptor podría, literalmente, ayudarnos a mantener la mente fría.