Nuevos péptidos capaces de reducir la inflamación y el dolor al actuar sobre una diana hasta ahora intratable

La Unidad de Neuropatías Periféricas del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha creado nuevas herramientas farmacológicas capaces de bloquear de forma selectiva una enzima clave en la transmisión del dolor y en la inflamación. Hasta ahora, se consideraba que esta enzima no podía inhibirse de forma selectiva, lo que la convertía en una diana terapéutica prácticamente inaccesible. Este avance abre la puerta a futuras terapias más precisas para tratar el dolor y el prurito crónicos.

El estudio, publicado en la revista Biomedicine & Pharmacotherapy, demuestra que estos compuestos reducen la actividad de la fosfolipasa tipo C-beta, una enzima que desempeña un papel central en la sensibilización de las neuronas responsables de enviar las señales de dolor y picor durante la enfermedad o la inflamación.

“Sabíamos que esta enzima era una diana terapéutica muy prometedora para tratar el dolor, pero hasta ahora se consideraba prácticamente intratable, porque no existían compuestos capaces de inhibirla o ‘apagarla’ de forma selectiva”, explica el catedrático de la UMH Antonio Ferrer Montiel, líder del estudio. “Nuestro trabajo propone una estrategia completamente nueva para superar esa limitación”, añade el investigador.

Una estrategia basada en el propio mecanismo de la proteína

El equipo, formado por personal investigador de la UMH, la Universidad de Leeds (Reino Unido) y el Instituto de Química Médica del CSIC (Madrid), ha diseñado pequeños péptidos que imitan una región natural de la propia enzima, encargada de frenar su actividad.

“En lugar de bloquear directamente el centro activo de la enzima —una estrategia que suele fallar por falta de especificidad, ya que la “llave” del fármaco puede encajar en distintas cerraduras—, los péptidos que hemos diseñado regulan la accesibilidad a esa cerradura, imitando un sistema de autorregulación de la propia proteína que normalmente la mantiene inactiva cuando no hay inflamación”, explica Ferrer Montiel.

Por qué duele la inflamación

¿Por qué duele la inflamación?

La inflamación es una respuesta natural del cuerpo para reparar tejidos dañados o combatir infecciones. Cuando te haces una herida o sufres una irritación, el organismo envía células defensivas y libera sustancias químicas que ayudan a proteger y regenerar la zona afectada.

Esas mismas señales también activan el sistema del dolor. Este proceso comienza con la transducción, es decir, la conversión de señales químicas y físicas del daño en impulsos eléctricos en las terminaciones nerviosas. Moléculas como las prostaglandinas o ciertas citoquinas sensibilizan las terminaciones nerviosas, haciendo que estímulos normales —como el contacto o el movimiento— se perciban como dolorosos. Es una forma de alerta: el dolor nos obliga a proteger esa zona mientras se repara.

Por eso, la inflamación y el dolor suelen ir de la mano. Sin embargo, no son exactamente lo mismo. La inflamación cumple una función útil, pero el dolor puede llegar a ser excesivo o persistente.

Aquí está el reto: muchos tratamientos para el dolor inflamatorio también reducen procesos necesarios para la curación. Por eso, la investigación actual busca terapias más precisas, capaces de aliviar el dolor cuando hace falta sin bloquear las funciones beneficiosas de la inflamación.

Para ello, los investigadores de la UMH Jorge De Andrés y David Cabañero emplearon simulaciones computacionales para diseñar moléculas capaces de replicar esta función inhibidora de forma precisa. “Esta estrategia permite que la enzima solo sea susceptible de inhibición en condiciones patológicas, cuando está continuamente activada y la región autoinhibidora de la proteína no realiza su función. En este contexto específico, nuestros péptidos son capaces de interaccionar con la proteína y consiguen que su actividad se normalice, lo que aporta un importante margen de seguridad”, señala Jorge de Andrés. Los ensayos confirmaron que los péptidos penetran en las células y bloquean la actividad de la enzima, sin afectar a otras proteínas similares con funciones fisiológicas esenciales.

Menos actividad neuronal y menor transmisión del dolor

En experimentos con células, los péptidos diseñados en el IDiBE lograron entrar en el interior celular y reducir la actividad de la fosfolipasa tipo C-beta sin afectar a otras enzimas similares, lo que sugiere una alta selectividad. Además, en neuronas sensitivas, la inhibición de esta vía redujo la excitabilidad celular y la sensibilización de receptores implicados en la detección del dolor, como TRPV1. “Este efecto se traduce en una menor transmisión de señales dolorosas en condiciones de inflamación”, explica Ferrer Montiel.

El equipo también evaluó el compuesto más eficaz en un modelo experimental de dolor inflamatorio en ratón. La administración local del péptido antes de inducir la inflamación, redujo drásticamente la hinchazón y la hipersensibilidad al dolor en las primeras fases del proceso, que coinciden con los momentos más dolorosos.

Según los autores, estos resultados confirman el potencial terapéutico de esta estrategia, especialmente en las etapas iniciales de la inflamación. Asimismo, abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas a controlar la diversa familia de enzimas fosfolipasas para el tratamiento de procesos fisiopatológicos como el cáncer y las patologías neurológicas, psiquiátricas, inmunológicas y cardiovasculares.

Nuevas herramientas para investigar y tratar el dolor

Más allá de su posible aplicación clínica, los investigadores destacan que estos péptidos constituyen una nueva herramienta para estudiar el papel de la fosfolipasa tipo C-beta en distintos procesos biológicos.

Hasta ahora, el estudio de esta familia de enzimas estaba limitado por la falta de inhibidores específicos. “Sin embargo, el diseño de péptidos que actúan como inhibidores selectivos de la fosfolipasa tipo C-beta nos permitirá entender mejor cómo se modula el dolor a nivel celular”, añade Ferrer Montiel.

La Unidad de Neuropatías Periféricas del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).  Por qué duele la inflamación
La Unidad de Neuropatías Periféricas del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

Firman este estudio los investigadores del IDiBE UMH Jorge de Andrés López, David Cabañero Ferri, Isabel Devesa Giner, Gregorio Fernández Ballester, Asia Fernández Carvajal y Antonio Ferrer Montiel, así como los investigadores de la Universidad de Leeds Shihab Shah y Nikita Gamper y las investigadoras del Instituto de Química Médica del CSIC María Ángeles Bonache y Rosario González Muñiz.

El estudio ha contado con financiación pública del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España, así como de la Generalitat Valenciana, de la Wellcome Trust y del Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC) del Reino Unido.

De Andrés-López, J., Cabañero, D., Devesa, I., Shah, S., Fernández-Ballester, G., Gamper, N., Bonache, M. A., González-Muñiz, R., Fernández-Carvajal, A., & Ferrer-Montiel, A. (2026). Small peptides derived from the autoinhibitory XY linker of phospholipase C-β isoforms inhibit enzyme activity and reduce inflammation. Biomedicine & Pharmacotherapy, 198, 119272. https://doi.org/10.1016/j.biopha.2026.119272

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