¿Qué es Una Sola Salud (One Health) y por qué es importante?
Una Sola Salud (One Health) es un enfoque que reconoce que la salud de las personas está íntimamente conectada con la salud de los animales y del medio ambiente que compartimos. No se trata de una idea nueva, pero en los últimos años ha cobrado fuerza debido a fenómenos como el cambio climático, la globalización, la deforestación y las pandemias.
En otras palabras: para que las personas gocemos de buena salud, también tienen que estar sanos los animales (domésticos y silvestres), las plantas y los ecosistemas. Y este es solo uno de los grandes objetivos de la investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM) y nueva doctora honoris causa de la Universidad Miguel Hernández (UMH), Margarita del Val.
Margarita del Val: memoria inmunitaria y salud global
Margarita del Val (España, 1959) ha dedicado su carrera a comprender cómo el cuerpo recuerda a los agentes infecciosos. Esa memoria se guarda en linfocitos que patrullan mucosas, piel y sangre. Cuando reconocen un intruso conocido, responden con rapidez y evitan que enfermemos gravemente.
Durante décadas, su laboratorio ha estudiado a fondo los linfocitos T CD8+, también llamados citotóxicos, capaces de eliminar células infectadas o tumorales. A partir de ese conocimiento, su grupo busca mejorar vacunas frente a enfermedades como la gripe, el VIH, la malaria, la COVID-19 o la infección por citomegalovirus. Su investigación se centra especialmente en diseñar vacunas eficaces para poblaciones vulnerables, como personas mayores o con inmunodeficiencias. Además, insiste en que una vacuna no basta con desarrollarla: también es fundamental comprender cómo se implementan los calendarios de vacunación en distintos países y contextos.
Durante la pandemia de COVID-19 (2020-2022), se convirtió en una de las voces científicas más claras y respetadas de España. Con un lenguaje sencillo y riguroso, ayudó a la ciudadanía a comprender la amenaza y a confiar en la ciencia y en las vacunas. Su claridad demostró que el conocimiento puede salvar vidas.
Hoy, desde la Plataforma Salud Global del CSIC, coordina decenas de grupos de investigación con un reto común: integrar la inmunización, la salud humana, la animal y la ambiental bajo la visión de Una Sola Salud. Solo desde perspectivas múltiples y complementarias será posible diseñar estrategias eficaces para prevenir enfermedades, proteger a las poblaciones vulnerables y reforzar la seguridad sanitaria mundial.
¿Por qué surge el concepto de Una Sola Salud?
La idea de proteger la salud desde los ecosistemas empezó a tomar forma a mediados del siglo XX, cuando las comunidades veterinaria y médica observaron que muchas enfermedades se transmitían entre animales y personas. Sin embargo, fue a comienzos de los 2000, tras la crisis del SARS y otras emergencias sanitarias, cuando se consolidó el término One Health.
Hoy, organismos internacionales como la OMS, la FAO, la OIE (actual WOAH) y el PNUMA colaboran bajo la llamada Cuadripartita de One Health. Su labor se centra en áreas prioritarias que abarcan el control de enfermedades zoonóticas, la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos, la protección de la salud ambiental, la seguridad alimentaria, la atención a enfermedades tropicales desatendidas y el fortalecimiento de los servicios de laboratorio y la vigilancia epidemiológica.
¿Qué problemas aborda Una Sola Salud?
Entre los principales desafíos destacan las enfermedades zoonóticas, el cambio climático y la pérdida de hábitats, la resistencia a los antibióticos, la seguridad alimentaria y la relación entre salud mental y vínculos humano-animal.

Enfermedades zoonóticas
Las enfermedades zoonóticas son aquellas que se transmiten entre animales y personas y representan uno de los principales retos de Una Sola Salud. La rabia, la brucelosis, la salmonelosis o el ébola son solo algunos ejemplos de patógenos que cruzan la barrera de especie y causan millones de casos cada año en todo el mundo. La convivencia con mascotas, el consumo de productos animales y la proximidad a fauna silvestre aumentan la probabilidad de contagio, haciendo necesario un control coordinado.
Imagen de microscopía electrónica del virus de la rabia y de los cuerpos de Negri (inclusiones celulares). CDC/Dr. Fred Murphy, 1975. Fuente: Wikimedia Commons.

Cambio climático y pérdida de hábitats
El cambio climático y la degradación ambiental crean condiciones que favorecen la propagación de enfermedades. La deforestación, la expansión agrícola intensiva y el desplazamiento de especies alteran los ecosistemas, aumentando el contacto entre personas y animales salvajes. Esto abre la puerta a patógenos antes desconocidos o confinados a áreas específicas. Además, fenómenos extremos como inundaciones o sequías cambian la dinámica de vectores como mosquitos o garrapatas, facilitando la expansión de dolencias como el dengue, el chikungunya o la enfermedad de Lyme.
Imagen: Deforestación de un bosque tropical en el este de Bolivia provocada por el desarrollo de un proyecto agrícola para cultivar soja. NASA. Wikimedia Commons.

Resistencia a los antibióticos
La resistencia antimicrobiana es una amenaza global que afecta tanto a la salud humana como a la animal. El uso inadecuado de antibióticos en medicina y ganadería acelera la aparición de bacterias resistentes, que hacen más difíciles de tratar infecciones comunes. Estas bacterias circulan entre personas, animales, agua, suelo y alimentos, convirtiéndose en un problema compartido. La perspectiva de Una Sola Salud es clave para promover un uso responsable de los fármacos y reforzar la investigación en alternativas terapéuticas sostenibles.
Imagen: Prueba de resistencia a antibióticos en placa de Petri: los halos claros indican sensibilidad; la ausencia de halos, resistencia. Dr. Graham Beard. Wikimedia Commons.

Seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria va más allá de tener suficiente comida: se trata de garantizar que los alimentos estén libres de contaminantes y patógenos. Brotes de salmonelosis, listeriosis o parásitos transmitidos por carne mal cocinada muestran la importancia de vigilar cada etapa, desde la producción hasta el consumo. El enfoque de Una Sola Salud permite identificar riesgos a lo largo de la cadena alimentaria, incorporar controles veterinarios y ambientales y proteger tanto a consumidores como a productores frente a enfermedades y pérdidas económicas.
Imagen: El laboratorio de la FDA analiza mariscos en busca de microorganismos. Fuente: U.S. Food and Drug Administration. Wikimedia Commons

Salud mental y vínculos humano-animal
El enfoque de Una Sola Salud también contempla la salud mental, reconociendo el impacto positivo de la relación con los animales. Mascotas como perros y gatos ofrecen compañía, reducen el estrés y contribuyen al bienestar psicológico. Al mismo tiempo, los animales de terapia se utilizan en hospitales y residencias para mejorar la calidad de vida de pacientes. Sin embargo, este vínculo exige responsabilidad: un cuidado veterinario adecuado y un entorno sano evitan problemas zoonóticos, equilibrando el beneficio emocional con la seguridad sanitaria.
Imagen: la conservacionista Claudine André con un ejemplar de bonobo en la República Democrática del Congo. Wikimedia Commons.
¿Cómo funciona el enfoque Una Sola Salud?
La clave está en la colaboración interdisciplinar. Para prevenir y controlar riesgos sanitarios, deben trabajar de forma conjunta profesionales de la medicina, la veterinaria, la microbiología, la ecología, la salud pública, la agricultura, así como las comunidades locales y quienes toman decisiones políticas.
Con este enfoque integrado se puede prevenir brotes de enfermedades en animales y personas —como señala Margarita del Val, lo mejor es “trabajar para que aquello que pueda llegar a ser una pandemia, se quede en epidemia”—, mejorar la seguridad alimentaria, proteger la biodiversidad y fortalecer la seguridad sanitaria mundial. En palabras de la científica, “somos muchos y nos movemos mucho, y las personas que se ven forzadas a desplazarse son las que peor viven las epidemias, porque además las sufren en peores condiciones”.
La comunidad científica de la UMH, en conjunto y desde distintas disciplinas, también rema en el mismo sentido. Porque al mismo tiempo que se investigan nuevas dianas terapéuticas contra el virus del dengue, también se estudia el papel de los carroñeros en la conservación de los ecosistemas, esenciales para reciclar nutrientes, purificar el agua y cerrar ciclos de carbono. Además, se analizan las adaptaciones de insectos plaga como el picudo rojo y la oruga barrenadora, capaces de sobrevivir incluso a la congelación completa, un hallazgo con implicaciones para el control de especies invasoras en climas fríos.
La pandemia de COVID-19, el aumento de los viajes internacionales y el comercio global han demostrado que los problemas de salud ya no tienen fronteras. Una Sola Salud ayuda a anticipar riesgos, preparar respuestas rápidas y proteger la vida en todas sus formas.
Margarita del Val explica que los pasos ante una posible siguiente epidemia son: prevenir, predecir, detectar y responder. El primer paso es conocer al enemigo. “Se están preparando vacunas para cada familia de virus que existe y estar preparados cuando surja una epidemia de cualquiera de ellos”. En una reciente charla Eureka! en la UMH, la viróloga repasó casos recientes como el virus del Nilo Occidental o la gripe A, recordando que nuestra mejor opción es apoyar la ciencia y confiar en el enfoque de Una Sola Salud, porque no puede haber salud humana sin salud animal y ambiental.